El ladrillo aún lastra las cuentas

Una de cal y otra de arena. Los bancos españoles continúan todavía alejados de la recuperación. Si a principios de diciembre el último discurso de Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), daba alas al sector financiero, que confía en la buena marcha de la economía y en una futura subida de tipos de interés –necesaria para mejorar sus márgenes–, el final de año se volvía turbio para las entidades del país.

El veredicto del Tribunal de Justicia Europeo a favor de establecer una retroactividad total en la devolución de las cláusulas suelo opacas de los contratos hipotecarios suponía un tremendo varapalo para el sector. Unos 4.000 millones de euros, según el Banco de España, tendrán que ser provisionados en la cuenta de resultados de 2016.

Este nuevo golpe se suma a otro gran lastre que las entidades financieras vienen arrastrando desde la crisis económica. La mora de la actividad inmobiliaria continúa representando más del 38% del total de activos dudosos en los balances de los bancos españoles, según los últimos datos del tercer trimestre de 2016 publicados por el Banco de España.

Desde que estallara la burbuja del ladrillo se ha vuelto uno de los quebraderos de cabeza para nuestro país. Especialmente, las actividades inmobiliarias y el sector de la construcción han colmado de deudas los balances de la banca.

De hecho, el pasado mes de octubre (últimos datos disponibles), la morosidad del crédito concedido por las entidades financieras que operan en España (bancos, cajas, cooperativas de crédito y financieras) se elevó ligeramente hasta el 9,27%, desde el 9,21% del mes anterior.

“Es cierto que la tasa de mora de las actividades inmobiliarias y la construcción sigue siendo muy superior a la morosidad total. Y también lo es que los activos inmobiliarios siguen pesando de forma excesiva en el balance de los bancos”, apunta José Luis Martínez Campuzano, portavoz de la AEB (Asociación Española de Banca).

Clientes problemáticos

En la misma línea, Santos González, presidente de la Asociación Hipotecaria Española (AHE), señala que la capacidad de recuperación de este tipo de deuda “es menor, no solo porque el saldo de balance sigue reduciéndose, sino también porque el nivel de actividad en los clientes problemáticos es poco significativo”. En este sentido, González aclara: “Solo la adjudicación de activos genera descensos notables del balance de créditos de dudoso cobro, aunque cada vez son operaciones más difíciles”.

Pese a que el sector tiene que hacer frente al lastre de la morosidad, lo cierto es que la tasa de activos dudosos de la banca se sitúa en niveles previos al rescate bancario de 2012. “La tendencia a la baja de la mora en los últimos años es un fiel reflejo de que los esfuerzos del sector financiero han dado sus frutos”, afirma Carlos Fernández, analista de XTB.

En este escenario, el experto considera que, a medida que la economía española siga creciendo, “lo natural es que la mora continúe bajando”. Y es que, aunque la morosidad inmobiliaria continúa centrando gran parte de la preocupación de la banca, esta tasa se redujo hasta el 25,6% en el tercer trimestre del pasado ejercicio, de acuerdo con los datos provisionales del Banco de España.

Este descenso supone su nivel más bajo desde el primer trimestre de 2012, cuando se situó muy cerca del 23%. Pese a ello, esta tasa sigue todavía muy lejos de los niveles anteriores a la burbuja inmobiliaria, cuando en 2008 se registraban índices de morosidad en el entorno del 2%.

Optimismo en el sector

Aunque los activos dudosos inmobiliarios en el sector financiero se mantienen todavía en niveles elevados, los 18 trimestres consecutivos que acumulan de descensos corroboran que esta tendencia ha venido para quedarse. De hecho, los expertos en el sector se muestran positivos y auguran nuevas reducciones en las tasas de morosidad.

“Las cifras de créditos de dudosa recuperación irán mejorando. La mejora de la situación económica afecta a la capacidad de reembolso y, por tanto, se notará. Adicionalmente, el incremento del saldo de balance hará que el porcentaje relativo disminuya”, explica el presidente de la AHE.

La estadística del Banco de España revela que de los 123.177 millones de euros que las entidades financieras del país tenían concedidos en el tercer trimestre del ejercicio pasado a empresas inmobiliarias, 31.567 millones eran morosos.

Aunque las cifras todavía siguen arrojando los coletazos de la burbuja inmobiliaria, los datos son mucho más halagüeños si se tienen en cuenta las tasas de 2014. Ese año los saldos dudosos en el sector llegaron a su nivel más alto: de los 161.218 millones de euros de créditos concedidos a dichas empresas en el segundo trimestre de 2014, 61.330 millones eran morosos, lo que supone un 38%. Así, si se compara con el 25,6% registrado entre julio y septiembre de 2016, el optimismo es más que evidente.

Martínez Campuzano destaca que esta reducción de la morosidad ha sido compatible “con un descenso del saldo vivo de crédito, ante el continuo desapalancamiento de la deuda privada”. Además, el portavoz de la AEB se muestra optimista y considera que la tendencia continuará debido a tres factores: la mejora en las condiciones de financiación por parte de los bancos, el continuo aumento del nuevo crédito y la venta de activos con problemas por parte de las entidades.

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Un punto de equilibrio entre inversor y banco

La cruzada de la CNMV –y en general, de los reguladores y supervisores de los mercados– para proteger los intereses de los pequeños inversores constituye una fértil corriente que crece día a día. Una muestra de ello es una reciente carta con la que la CNMV ha respondido a una consulta de la Asociación Española de Banca (AEB) sobre una comunicación enviada por el supervisor el pasado mes de octubre. En el documento, el organismo presidido por Sebastián Albella aclara que cuando las entidades financieras ofrezcan fondos de inversión a sus clientes bajo un contrato de asesoramiento tendrán que ofrecer siempre el producto más económico. Y deberán hacerlo aunque ello signifique, en algunos casos, que no obtendrán incentivo alguno por la venta.

La CNMV desmonta en su respuesta las posibles objeciones de la banca a esa obligación. Así, aunque la entidad en cuestión utilice una plataforma para dar acceso a determinados fondos de inversión y en esta no estén disponibles las clases más baratas, ello no excusa del cumplimiento de este deber. El banco deberá acudir entonces a otros canales para poner a disposición de su cliente las carteras con comisiones más bajas. La obligación de velar por los intereses del inversor llega hasta las denominadas clases sin retrocesiones: fondos con comisiones tan ajustadas que no permiten al distribuidor recibir ningún porcentaje de su comercialización. Incluso en ese caso, si esos fondos existen y el cliente puede acceder a ellos, la entidad que le asesora deberá ofrecérselos, aunque no reciba beneficio de esa venta. La CNMV aclara que los productos sin retrocesiones –a los que acceden inversores que pagan una comisión explícita por el asesoramiento– son residuales en el mercado español, por lo que la obligación no va a suponer un cambio para los bancos ni va a modificar el modelo de asesoramiento financiero vigente en España.

Se trata de un modelo dominado por los incentivos, que permiten al distribuidor atribuirse una parte de la comisión que aplica la gestora y obtener así un rendimiento al ofrecer el producto. El hecho de que la gran mayoría de los fondos de inversión cuenten con retrocesiones y que el acceso a fondos sin ellas sea minoritario es el argumento utilizado por la CNMV para asegurar que no se alterará la situación actual. Pese a ello, todo apunta a que los fondos ultrabaratos serán en un futuro próximo cada vez más frecuentes, lo que puede suponer una merma importante de los beneficios que obtiene la banca con los incentivos. Cuando ello ocurra, habrá que buscar una regulación lo suficientemente equilibrada como para proteger los intereses del inversor y permitir que las entidades financieras obtengan un margen en este negocio.

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Así actúan los chiringuitos financieros: cómo evitar caer en sus tentáculos

“¿Quiere ganar 8.000 euros al mes en la Bolsa para comple­mentar su sueldo?”. “Nuestros inversores consiguen retornos del 100% en cuestión de minutos”. “Invertir con nosotros cambiará su vida”. Son ejemplos de anuncios en medios de comu­nicación de chirin­guitos financieros, empresas que ofrecen servicios de inversión sin estar autoriza­das por el supervisor de los mercados; en España, la CNMV. Son estafadores que utilizan estrategias de todo tipo para sacar el dinero a incautos, con mensa­jes que apelan a las emociones, a la avari­cia, a certezas y garantías que no existen.

Hace unos días, el 10 de marzo, la Audiencia Nacional condenóGermán Cardona Soler, conocido como el Madoff español, a más de 13 años de prisión por una estafa piramidal con la que defraudó 350 millones a 180.000 personas de 2007 a 2010. Los seducía con la promesa de alta rentabilidad en el mercado de divisas. El dinero terminaba irremediablemente en el bolsillo del estafador.

Los timadores son profesionales, sin escrúpulos, disparan a sus víctimas con promesas imposibles. Existen personas más vulnerables, y los ladrones financieros ponen precio a sus cabezas: pagan elevados precios por las bases de datos que revelan sus nombres.

La CNMV tiene un buscador de entidades con el listado de las firmas autorizadas.Si el nombre de la entidad no está allí, no cuenta con el bene­plácito para operar. Es más, si es un chiringuito identificado, el buscador lo revelará. Las advertencias pueden consultarse en otro apartado de la web y existe una base de datos específica que muestra las entidades que están en la lista negra. El teléfono de atención al inversor (902 149 200) está disponible para cualquier duda y también existe un formulario de consulta online. El año pasado, el supervisor recibió 381 consultas, en línea con el número de 2015.

La CNMV lanzó 35 advertencias en 2016 y otros de la UE realizaron 424. Desde 2006, los avisos en España suman 228 y en los 28 países de la Unión, más de 4.000. “Las pérdidas derivadas del fraude en la inversión causan un importante daño tanto finan­ciera como emocionalmente a los inversores”, sentencia en un informe Iosco, la organización de las comisiones de valores de 115 países. Los estafadores financieros son una lacra contra la que se han rebelado todos los vigilantes de todo el planeta.

Estas son las características de las víctimas, las tácticas de persuasión, los tipos de estafas, las claves para no caer en sus redes, las armas de la CNMV y la ofensiva que esta ha puesto en marcha. 

El Retrato robot

Las encuestas realizadas por varios de los 38 supervisores que forman el comité de inversores minoristas de Iosco, entre ellos la CNMV, revelan que el perfil real del estafado por un chiringuito está muy lejos del de una persona con bajos conocimien­tos financieros o del estereotipo de un individuo aislado, frágil e ingenuo. Al contrario. “Suele ser un hombre, de mediana edad, casado y con una buena formación académica”, señala Iosco. Más aún, en Estados Unidos, la Finra, la organización que autorregula el sector financiero allí, ha detectado que el objetivo eran los varones entre 55 y 65 años con conocimientos financieros por encima de la media, con un título universitario y que actúan de forma independiente en la toma de decisiones.

El propio Josep Borrell, que fue un destacado dirigente del PSOE y consejero de Abengoa, cayó en los tentáculos de una plataforma dedicada a saquear inversores. El también expresidente del Parlamento Europeo perdió 150.000 eu­ros al confiar su dinero a una falsa ofici­na de trading online que desapareció de repente sin dejar ni rastro.

Sin embargo, en España no existe un retrato robot concreto de víctima, aunque fuentes conocedoras del problema apuntan a un perfil dual. Por un lado, personas mayores sin gran formación, pero con patrimonio y ahorros. Por otro, jóvenes con conocimientos bursátiles.

El vigilante estadounidense (SEC) dispone de un decálogo que advierte que la afinidad étnica o religiosa es otro gancho habitualmente utilizado por los estafadores. Se introducen en una determinada comunidad y sitúan en su diana la hucha de personas mayores.

Tácticas de persuasión

La fórmula más habitual es la llamada de teléfono con técnicas de venta de alta presión o el correo electrónico. Una vez que ha picado el anzuelo, la víctima es acosada. Recibe llamadas incluso varias veces al día en las que se le conmina a invertir bajo la amenaza de perder una oportunidad única de inversión.

Son cinco las técnicas que siempre o casi siempre utilizan. Ofrecen riquezas fantasma: prometen alcanzar una fortuna increíble; dan credibilidad, pues se hacen pasar por expertos o dicen formar parte de un negocio reputado; utilizan el consenso social, se promocionan con el hecho de que otros miembros de la comunidad o el grupo están invirtiendo; y crean la falsa impresión de urgencia, al asegurar que la oferta es limitada.

Fuentes conocedoras de estas técnicas indican que los chiringuitos utilizan bases de datos de personas susceptibles de caer en sus redes. Así ocurrió con la eafi Dracon, creada por Sara Pérez Frutos y que fue multada con 1,88 millones por el supervisor español. Esta firma estaba registrada, pero la CNMV revocó su autorización en 2012 al detectar un torrente de irregularidades en su operativa. Provocó pérdidas de 12 millones de euros a más de 500 inversores, y muchos de ellos son, hoy por hoy, llamados por otras firmas con una cantinela similar.

Emplean anuncios en prensa, foros de internet, incluso convocan jornadas formativas o colaboran con medios de comunicación. “Convocan a personas mayores con la excusa de ponerles un documental y después los atacan. Arrancan suave y a continuación lanzan un fraude masivo: es una escalada”, dice una fuente que conoce su modo de actuar.

Tipos de estafas

El esquema Ponzi –en el que los inte­reses se abonan con las aportaciones de nuevas víctimas– y otras variaciones de este sistema piramidal son los más utilizados. El pago de comisión por adelantado también es muy recurrente; en este tipo de fraude, se solicita al inversor que abone una comisión antes de recibir el activo financiero en cuestión. Las opciones binarias y derivados apalancados sobre el mercado de divisas o warrants son reclamos de webs no autorizadas para ofrecerlos. Otra técnica es inflar el precio de las acciones de una empresa diminuta con la difusión de noticias positivas. Una vez que el precio se ha disparado, los estafadores venden las acciones y dejan atrapados a los inversores. Los ladrones ofrecen –prácticamente garantizan– ganancias exorbitantes sin riesgo.

Las armas de la CNMV

El supervisor español acaba de lanzar un plan contra los chiringuitos. Recopilará una vez al mes los nombres de las entidades advertidas y los difundirá a los medios de comunicación y en sus medios propios”. La unidad del vigi­lante de los mercados especializada en este tema, que cuenta con unas 10 personas, monitoriza de forma activa páginas web sospechosas y redes sociales como Facebook y Twitter –una técnica que utilizan otros supervisores, como la FCA británica–, además de actuar tras recibir chivatazos en atención al inversor. La CNMV entonces comienza su protocolo, con el objetivo de que esa entidad o esa persona deje de actuar. La primera misión es frenar la sangría, después se tomarán las medidas sancionadoras. En Australia y Holanda, las autoridades envían cartas a las familias que habían sido víctimas para advertirles de cara al futuro.

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