Irrumpen los indexados, fondos que copian índices

La filosofía de los fondos indexados es muy sencilla: en vez de tener que elegir en qué compañías o bonos invierto, lo hago copiando la composición de un índice concreto. Además, habitualmente, aunque no siempre, cotiza en Bolsa. Son lo que llamamos ETF, los reyes de la gestión pasiva.

Y es precisamente este tipo de gestión la que últimamente está dando más. El gigante Vanguard ofrece aquí sus productos desde hace dos años, y UBS ETF se acaba de presentar en España. A esto hay que añadir la reciente irrupción de los primeros gestores automatizados nacionales, Finizens e Indexa, que prometen democratizar la gestión pasiva entre los españoles.

Pero, ¿qué tienen de bueno esta clase de fondos? Laure Rovet Peyranne, directora de ETF, indexados y smart beta de Amundi Iberia, lo tiene claro: la transparencia, la diversificación, la innovación y la eficiencia de los costos. “Transparencia en términos de marco regulatorio, pero también en cuanto a objetivo de inversión. Diversificación, ya que permiten a los inversores acceder en una sola transacción a todo un mercado. E innovación, por el número de nuevas soluciones”.

  • Bajos costes

Y, por supuesto, los costes. Si ya en la gestión pasiva las comisiones bajan –o al menos así debería de ser–, en el caso de los gestores automatizados, o robo advisors, tipo Indexa o Finizens, esos gastos se reducen aún más al eliminarse costes administrativos que otro tipo de entidades sí soporta. “Si algo teníamos claro cuando desarrollamos la herramienta es que queríamos romper las barreras de inversión que existían hasta el momento: comisiones elevadas, crisis bancaria, trato deficiente al cliente, falta de oferta por conflicto de intereses, asesoramiento financiero de calidad cuestionable y oferta digital escasa”, dice Giorgio Semenzato, director general de Finizens.

El servicio de estudios de Inverco afirma que los fondos índice domésticos suponen actualmente un patrimonio algo superior a los 3.000 millones, una cifra similar a la de hace un año, pero que supone triplicar lo gestionado en 2003, año en que comenzó la remontada. A este patrimonio habría que añadir lo que mueven las gestoras internacionales en nuestro país, cada vez más importante, ya que han pasado de gestionar 6.480 millones en el primer trimestre a 23.500 millones al finalizar 2016, según datos de Inverco citados por BlackRock.

  • En Europa

Y puede ir a más, ya que los activos bajo gestión en ETF europeos a finales de diciembre de 2016 mostraban un crecimiento del 14% con respecto a finales de 2015, situándose en 512.000 millones, y consiguiendo 41.000 millones en activos de nueva entrada. De estas, el 54% fueron en ETF europeos de renta fija.

En Europa, y también en España, el segmento institucional es el inversor principal en ETF y no tanto los particulares, mientras que en EE UU la inversión en indexados se la reparten a partes iguales. Juan San Pío, responsable de ETF de Lyxor en Iberia y América Latina, cree que la razón es que allí “los particulares mantienen una mayor independencia de sus entidades financieras y eso hace que valoren los diferentes vehículos de inversión que tienen a su alcance con una mayor libertad y buscando aquellos productos de menor coste y mayor eficiencia”. Además, los ETF en Europa aparecieron más tarde.

César Muro, de Deutsche AM, achaca a “la educación e información financiera, la capacidad analítica sobre los resultados conseguidos, consideraciones fiscales y modelos de distribución las diferencias entre uno y otro mercado”. También para Aitor Jauregui, responsable de desarrollo de negocio de BlackRock Iberia, la mejora de “la cultura financiera en España es una de las asignaturas pendientes, no solo de la industria de gestión pasiva sino de la gestión de fondos en general”. En cualquier caso, Pedro Coelho, director de UBS ETF en España, recuerda que son perfectamente aptos para inversores individuales. “No olvidemos que se trata de productos que, por su trasparencia, sencillez y simplicidad operativa, resultan más sencillos de entender en comparación con otros vehículos de inversión”.

Jordi Sullà, por parte de EFPA España, también cree que “son ideales para el inversor particular, ya que representa una forma muy fácil de invertir en Bolsa, con una diversificación muy cómoda, ya que con la compra de un solo producto se está invirtiendo, por ejemplo, en toda la Bolsa americana a través del S&P 500, con lo que ha reducido el riesgo específico o de empresa”.

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“Serán pocos los fondos que lo hagan mejor que los índices”

Tras diez años de experiencia en la gestión de planes de pensiones (Itzarri EPSV) y grandes patrimonios (Consulnor Gestión), hace un año que fundó, junto con el emprendedor e inversor en startups François Derbaix, Indexa Capital, el primer gestor automatizado en España, que ofrece invertir en productos indexados a partir de 50 euros, para carteras de planes de pensiones y de fondos desde 1.000 euros.

Pregunta. ¿Por qué son interesantes los fondos indexados?
Respuesta. Lo mejor es hablar de datos. Hay muchísimos estudios que han observado lo que ha ocurrido en el pasado, categoría por categoría, y concluyen que solo entre un 10% y un 15% de los fondos de gestión activa lo hacen mejor que los indexados equivalentes. Otros informes se han preguntado si ese 10% o 15% que lo hicieron mejor en el pasado también lo harán mejor en el futuro, y la respuesta es que no hay persistencia.

P. ¿Qué importancia tiene en España la gestión pasiva?
R. El otro día leía que el pionero de la gestión indexada, Vanguard, había captado más dinero que el resto de gestoras juntas. Y es que en Estados Unidos actualmente en torno a un tercio de los fondos son de gestión indexada y el resto, activa. En España, en cambio, los fondos que siguen a un índice son menos del 1%.

P. Solo juegan con seis fondos. ¿Acaso no es una cartera demasiado pequeña?
R. No es una cuestión de cuantas líneas de inversión tengas, sino de que estas sean muy diversificadas. Y lo cierto es que con estos seis fondos conseguimos cerca de 5.000 posiciones diferentes. De hecho, nuestras carteras están más diversificadas que la cartera media de un cliente español, porque generalmente el asesor recomienda tener posiciones que conoce, las que están más cerca, y la gente acaba teniendo telefónicas, iberdrolas, etc. Esto en el corto plazo no tiene ni que ser mejor ni peor, pero sí tendrás más riesgo que si diversificas globalmente.

P. ¿Han cambiado alguna vez esos seis fondos?
R. Hasta ahora no, pero justo en estos días vamos a hacer dos cambios y para las carteras a partir de 100.000 euros, es decir, las carteras más grandes vamos a incluir un fondo de Japón. Además, vamos a crear una cartera nueva para menos de 10.000 euros con solo dos fondos, uno de Bolsa global y otro de bonos global.

P. ¿En la cartera de planes de pensiones tienen más oferta?
R. En planes de pensiones hay dos activos que nos gustaría que estuvieran: fondos de renta fija basura y fondos de bonos de países emergentes en divisa local. Lo podemos hacer, porque con los planes invertimos en ETF cotizados y en fondos utilizamos solo productos indexados, registrados y traspasables. Y es así porque a día de hoy, aunque parece que va a cambiar, los ETF tienen una fiscalidad muy mala.

P. Las rentabilidades en este primer año han sido muy buenas, ¿las esperaban?
R. Han estado entre el 4,5% y el 9%, según la cartera. Pero no es mérito nuestro que la cartera vaya bien o mal, porque lo único que hacemos es una diversificación global y aplicar pocos costes, lo que mejora la rentabilidad final.

P. ¿Por qué se han asociado con Caser para la cartera de planes de pensiones?
R. En fondos indexados y ETF hay muy buenas propuestas en el mercado, pero no encontramos en España ningún plan de pensiones indexado con tarifa baja y decidimos crearlo, aunque nuestra vocación no es crear productos, sino dar un servicio de gestión de carteras. Hablamos con las principales gestoras de planes para ver si alguna quería darle un revolcón al sector y nosotros hemos definido la composición de cada uno de los dos planes lanzados y Caser pone la carcasa regulatoria y la gestión, pero siempre bajo asesoramiento de Indexa.

P. ¿Se aplican demasiadas comisiones en España?
R. La respuesta está en la rentabilidad, que históricamente es muy baja. En planes de pensiones, por ejemplo, a 15 años el retorno medio ha estado en el 1,4%, por debajo de la inflación. Tanto es así que los propios reguladores están tomando cartas en el asunto y en la parte de pensiones han ido limitando el máximo que podían cobrar por comisiones de gestión. En otros países, el regulador también está actuando y en Reino Unido, por ejemplo, ya han emitido una advertencia pública diciendo que muchas de las comisiones que cobran por gestión activa no se las ganan, ya que en realidad están indexados. Este es un caso aún peor al nuestro.

P. ¿Por qué son tan críticos con la gestión activa?
R. Siempre va a haber fondos que lo hagan mejor que los índices, pero serán pocos. Si miramos la categoría de fondos de renta variable mixta internacional, por ejemplo, a 10 años vemos que la rentabilidad neta de comisiones, según datos de Inverco, es del 15%, mientras que la inflación en el mismo periodo ha sido del 17%. Si hubieras invertido en los fondos indexados de esta categoría estarías en un 71%. Hace 15 años nadie discutía, excepto Vanguard, que merecía la pena pagar a un gestor un dinero para que estuviera muy atento vigilando las posiciones y protegiendo tu patrimonio, pero de unos años para aquí la evidencia es clara y cada vez entra más dinero en gestión pasiva.

P. ¿Y por qué los particulares no invierten en estos fondos?
R. Los particulares no están en indexados por falta de interés de los circuitos de distribución de comercializar estos fondos, que cobran menos comisiones y le dan al banco menos retrocesión o incluso ninguna, caso de Vanguard. Eso es transparencia, pero hace que ningún banco te lo venda y si te lo ofrece, Vanguard tiene un mínimo de inversión de 100.000 euros. Como nosotros cumplimos ese mínimo, lo que conseguimos en Indexa es dar acceso a clientes con mucho menos patrimonio, desde 1.000 euros.

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“Lograr hoy una rentabilidad del 1% es muy caro en riesgo”

Ha desarrollado su trayectoria laboral ligado al grupo Ibercaja, al que se incorporó en 1989, primero como jefe de análisis y desde 2004 en la dirección general de la gestora. Valero Penón no se cansa de recomendar a sus clientes, en su mayoría conservadores, diversificación.

Pregunta. Llevan dos años con aportaciones netas muy positivas, ¿a qué atribuyen el buen ritmo en las captaciones?
Respuesta. El sector, en general, se ha beneficiado del descenso en la remuneración de los depósitos. Ahora mismo, si se quiere obtener rentabilidad, hay que invertir en otros productos, y para eso los fondos de inversión son, sin duda, la mejor de las alternativas para aquellos clientes que invertían en depósitos y hoy no encuentran rentabilidad. De hecho, desde que en 2013 comenzaron a caer los tipos de los depósitos, el sector nacional ha logrado aportaciones netas cercanas a los 100.000 millones, un dinero que procede precisamente de la necesidad de diversificación a otros activos. Y en nuestro caso, la tasa de crecimiento está por encima del sector. Esto podría responder a que hemos hecho especial énfasis a los clientes de Ibercaja para que la diversificación de su ahorro fuera mediante carteras perfiladas de fondos de inversión.

P. ¿Qué perfil eligen sus clientes? ¿Seguimos siendo conservadores?
R. Sí, somos conservadores. En nuestro caso, en torno al 80% de las aportaciones a este servicio de gestión de carteras se concentra en el perfil más conservador, es decir, la cartera que admite como máximo un 20% de renta variable y que actualmente está en el 15% y el 16%.

P. ¿Y es posible sacarle rentabilidad a esa proporción tan alta de renta fija?
R. Es muy difícil. En los últimos años, conforme hemos asistido a la bajada de los tipos de interés, tanto de corto como de largo plazo, la aportación de los activos de renta fija a las carteras ha sido muy positiva. Pero, desde el verano pasado, las rentabilidades que se pueden esperar de las carteras de renta fija son negativas en los plazos más cortos y muy discretas en los más largos, incluso podemos ver aportaciones ligeramente negativas. No obstante, el gestor hará todo lo posible por llevar una gestión muy activa de las carteras que evite entrar en terreno negativo.

P. ¿Y qué riesgo recomiendan asumir a un cliente conservador?
R. En estos momentos estoy recomendando que, en la medida que la tolerancia al riesgo lo permita, se construyan una cartera con un 30% de exposición a Bolsa, si queremos optar a una rentabilidad parecida a lo que hace tres o cuatro años eran los tipos de interés. Suelo decirle a mis clientes que, hoy por hoy, tener una expectativa de rentabilidad del 1% es muy caro en términos de riesgo. Hace 18 meses, un 1% te lo pagaba cualquier entidad y se peleaba por atraer tu dinero. Hoy, te pagan cero y para lograr ese 1% tienes que diversificar en activos de riesgo. Esta es la realidad.

P. ¿Qué se les ha ofrecido a los clientes que estaban en garantizados?
R. Tenemos muchos menos que la media del sector, donde están sobreponderados, y durante 2016 y principios de 2017 hemos puesto a disposición de nuestros clientes fondos garantizados de rendimiento fijo tan solo de forma residual. Nuestra principal recomendación en la gestión del ahorro es la diversificación a través de carteras de inversión. Para que se haga una idea: de las aportaciones netas, aproximadamente el 70% se producen mediante carteras de gestión discrecional, los garantizados en 2016 supusieron solo entre el 12% y el 14% de las aportaciones netas, y el resto fueron a través de fondos mixtos y globales de retorno absoluto.

P. ¿Cree razonables las comisiones que se cobran en el sector?
R. Hace no muchos años eran 10 o 15 puntos más altas. Pero es verdad que cuando los tipos estaban al 7% cobrar un 1% en un fondo de renta fija aún dejaba al cliente un 6%. En estos momentos de tipos cero y negativos, lógicamente la comisión se ha venido dramáticamente a la baja. Pero no es solo eso, la gestión se ha tornado mucho más activa. No nos basta con comprar un activo de buen rendimiento y sentarnos a esperar a que fructifique. Ahora se requiere una gestión activa, como si fuera un mixto o de renta variable, para tratar de arañar centésimas de rentabilidad.

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