Hacienda se resiste a subir los impuestos sobre el diésel

“España es uno de los Estados miembro que más uso hace de las subvenciones a los combustibles fósiles. El diferencial diésel-gasolina no está justificado desde una perspectiva medioambiental: el diésel emite niveles superiores de varios contaminantes atmosféricos y debería estar sujeto a impuestos más elevados”. Esta es la opinión que recoge un informe de la Comisión Europea publicado la semana pasada. Se trata de una recomendación recurrente. El impuesto sobre hidrocarburos es inferior para el gasóleo que para la gasolina, un diferencial que en términos medioambientales y sanitarios no tiene sentido. El diésel emite partículas que se han demostrado nocivas para la salud.

La menor fiscalidad sobre el diésel es uno de los factores que contribuyó a que en España triunfaran este tipo de motores. Hoy, casi el 60% de los vehículos que circulan por las carreteras españolas va con gasóleo. La dieselización se ha mitigado recientemente y los datos indican que los motores gasolina empiezan a ganar terreno, aunque aún la mayoría de nuevos coches son de gasóleo.

El Gobierno de Mariano Rajoy ha estudiado muchas veces y tiene encima de la mesa medidas para elevar el impuesto sobre hidrocarburos y la fiscalidad sobre el diésel. Sin embargo, se ha resistido a hacerlo hasta ahora y su idea es mantener esta posición todo el tiempo que pueda. A pesar de las recomendaciones de Bruselas, Hacienda entiende que un incremento de la fiscalidad energética dañaría la economía, perjudicaría la renta disponible y haría que las empresas españolas pierdan competitividad. Es cierto que España mantiene una fiscalidad sobre el combustible inferior a la media europea, pero fuentes de la Administración recuerdan que España se encuentra geográficamente más lejos del mercado europeo. Es decir, que una empresa española debe hacer más kilómetros por carretera que otra francesa o italiana para llegar los mercados centroeuropeos.

Todos estos motivos son los que han llevado a Hacienda a rechazar una y otra vez el incremento del impuesto especial sobre hidrocarburos. La última vez fue el pasado mes de diciembre, cuando el Gobierno subió el impuesto sobre el tabaco y sobre el alcohol. Nuevamente, el impuesto especial de hidrocarburos se salvó. Dentro de los tributos especiales, el que grava la gasolina es el que aporta mayor recaudación. A la espera de conocer los datos de cierre del año, el impuesto sobre hidrocarburos aportó a las arcas públicas hasta noviembre del año pasado 9.682 millones, un 7,8% más. Un incremento que se explica por la mejora de la actividad y el encarecimiento del crudo, que beneficia la recaudación de la Agencia Tributaria.

Aun así, todos los expertos fiscales recuerdan que España tiene margen para elevar la fiscalidad medioambiental. Los últimos datos publicados por Eurostat y que corresponden a 2014 muestran que los llamados impuestos verdes aportaron a España algo más de 19.000 millones de euros, una cifra que equivale al 1,85% del PIB. Supone un porcentaje muy bajo y alejado de la media de la UE (2,46%). Solo Eslovaquia y Lituania sacan menos partido de la fiscalidad medioambiental. En el lado opuesto destaca Dinamarca, que recauda algo más del 4% de su PIBen impuestos verdes. Es cierto que, en los últimos años, España ha aprobado nuevos tributos verdes como los impuestos que gravan la producción y almacenamiento de combustible y residuos nucleares, el impuesto sobre el valor de la producción de energía eléctrica o el impuesto sobre gases fluorados de efecto invernadero, entre otros. Aun así, los datos sugieren que hay margen para recaudar más.

El plan presupuestario de 2017 que el Gobierno remitió a Bruselas contempla una reforma de la fiscalidad medioambiental que, según las cifras de Hacienda, aportaría 500 millones adicionales. Sin embargo, el Ejecutivo ha rechazado explicar qué medidas concretas hay detrás de esta cifra. De hecho, fuentes de la Administración señalan que de momento no está encima de la mesa elevar los impuestos medioambientales. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, señaló que el Gobierno estudiaría modificaciones en el impuesto sobre matriculación, pero tampoco dio detalles. Se limitó a señalar la “la necesidad de mejorar la fiscalidad del automóvil para favorecer que sean más innovadores, más seguros y menos contaminantes”. Lo que no dijo es cómo lo lograría.

El hecho de que España pueda desviarse de su objetivo de déficit es un factor que podría llevar a Hacienda a acelerar posibles medidas en fiscalidad medioambiental. La Comisión Europea ya ha mostrado sus dudas acerca de que el Gobierno cumpla el objetivo de déficit público. Hacienda se ha comprometido a reducir los números rojos hasta el 3,1% del PIB este año y el 2,2% el siguiente. Sin embargo, Bruselas teme que el desfase sea mayor y se sitúe en el 3,5% y el 2,9%, respectivamente.

Si no queda otra opción, el impuesto sobre hidrocarburos aumentará y especialmente la fiscalidad sobre el diésel. En el año 2011, la Comisión Europea planteó una propuesta de directiva para avanzar hacia una mayor armonización fiscal. En ese documento se planteaban medidas como equiparar los impuestos del diésel o la gasolina. También se contemplaba la eliminación de las ventajas fiscales de las que disfruta el gasóleo profesional. En cualquier caso, la propuesta se quedó en papel mojado y no llegó a aprobarse ante la dificultad de alcanzar la unanimidad que requieren los cambios tributarios en la UE.

Sección Economía | Cinco Días

Llega la hora de rendir cuentas con Hacienda

El próximo 5 de abril arranca la campaña de la Renta 2016, en el que se espera que más de 19 millones de contribuyentes rindan cuentas con Hacienda. El impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) es el tributo más relevante del sistema fiscal español y grava básicamente las rentas empresariales, los rendimientos del ahorro y las plusvalías.

La reforma fiscal que aprobó el Gobierno a finales de 2014 incluyó una rebaja en dos fases de los tipos impositivos del IRPF. Así, los gravámenes bajaron en 2015 y lo volvieron a hacer en 2016. Actualmente, el impuesto cuenta con cinco tramos y con tipos impositivos que van del 19% al 45%. La reducción también se aplicó en la base imponible del ahorro, donde tributan los intereses y las plusvalías obtenidas con, por ejemplo, la venta de acciones o de una vivienda. Los primeros 6.000 euros aplican un gravamen del 19%, entre 6.000 y 50.000 pagan el 21% y, a partir de ese nivel, los rendimientos del ahorro abonan un 23%.

Se mantienen los cambios introducidos en la anterior campaña. Así, la reducción máxima por aportaciones a planes de pensiones está fijada en 8.000 euros, con independencia de la edad del contribuyente. Los contribuyentes que compraron una vivienda antes de 2013 y que estén pagando una hipoteca pueden seguir aplicando la deducción por viviendas.

La gran novedad en la gestión es la desaparición del famoso Programa Padre, el software de ayuda para realizar la declaración. Renta Web es la aplicación que a partir de ahora deberán utilizar los contribuyentes.

En general todos contribuyentes están obligados a presentar y suscribir declaración por el IRPF siempre que obtengan rendimientos de trabajo superiores a 22.000 euros anuales, con carácter general. Es decir, hasta esa renta podrán declarar, pero no están obligados a hacerlo. Ese límite se rebaja a 12.000 euros anuales en el caso de que se reciban de más de un pagador (si el segundo paga más de 1.500 euros anuales) y por el rendimiento de pensiones compensatorias del cónyuge.

Obligan a declarar los rendimientos de capital mobiliario y ganancias patrimoniales superiores a los 1.600 euros pero no habrá obligación cuando solo se obtengan rendimientos íntegros del trabajo, de capital o de actividades económicas así como ganancias patrimoniales, con el límite conjunto de 1.000 euros y pérdidas patrimoniales de cuantía inferior a 500 euros.

También están obligados a declarar, con independencia de lo anterior, quienes aún disfruten de la deducción por compra de vivienda y quienes deseen obtener la devolución de la deducción por maternidad o por retenciones, ingresos a cuenta o pagos fraccionados.

La deducción por vivienda habitual, en otro tiempo la estrella indiscutible entre los beneficios fiscales del IRPF, queda limitada a las compras anteriores a 2013, mientras que las aportaciones a planes de pensiones siguen disfrutando del mayor beneficio fiscal, puesto que reducen directamente la base imponible. 

Como novedad este año, los contribuyentes a los que el banco haya devuelto lo pagado de más en hipotecas con cláusula suelo deberán formalizar ese ingreso a través de la presentación de una declaración complementaria, devolviendo a Hacienda lo que también se dedujeron de más en su hipoteca. Y como en cada declaración, será importante verificar que el fisco dispone de los datos actuales del contribuyente, como si tiene un hijo o se ha divorciado.

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Hacienda baja el IVA de toros y teatro, pero no del cine

El Ministerio de Hacienda ya ha ultimado un cambio normativo en el IVA para incluir en los Presupuestos Generales del Estado el acuerdo de investidura entre el PP y Ciudadanos que contempla una reducción del llamado IVA cultural. En concreto, el punto seis del artículo 91.2 del IVA establece que aplicarán el tipo reducido del 10% “la entrada a bibliotecas, archivos y centros de documentación y museos, galerías de arte y pinacotecas.” Con la reforma, a este artículo se añadirán las entradas a “teatros, circos, festejos taurinos, conciertos y a los demás espectáculos culturales en vivo”.

Así, el cine se queda de momento fuera de la rebaja del IVA y seguirá aplicando el gravamen del 21%. Los toros, que antes del incremento de 2012 del llamado IVA cultural ya aplicaban el gravamen general, sí que verán reducida su tributación. El acuerdo con Ciudadanos no incluía la rebaja del IVA de los toros. Se trata de una medida que ha impulsado el portavoz del Gobierno y ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, cuyas tesis se han impuesto a las del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

La reducción del IVA de los teatros y los toros tiene un impacto presupuestario menor y apenas supera los 50 millones de euros. Sin embargo, va en la dirección contraria que exige Bruselas, que recomienda reducir el número de bienes y servicios que están bonificados. Por otra parte, se trata de una medida regresiva porque son las rentas más altas quienes destinan una mayor parte de sus recursos a ocio y, por lo tanto, son las beneficiadas de la rebaja del IVA a los espectáculos en directo.

El cine criticará con toda seguridad quedar fuera de la rebaja del IVA cuando ha sido el sector que con más insistencia ha reclamado una rebaja fiscal. Hacienda argumenta que ya ha establecido bonificaciones fiscales en el impuesto sobre sociedades para promocionar la producción de películas en España.

El impuesto de bebidas azucaradas y la subida de tributos verdes, en la nevera
El acuerdo con Ciudadanos y el Gobierno para apoyar el presupuesto también contempla no incluir ninguna subida fiscal. Así, ni en los Presupuestos ni en una hipotética Ley de Acompañamiento se incluirá la creación de un impuesto sobre la bebidas azucaras ni un incremento de la fiscalidad verde. Ambas medidas estaban incluidas en el Programa de Estabilidad que el Ejecutivo mandó a Bruselas. Si bien Ciudadanos se apuntó como un tanto que se no incluyan estas subidas fiscales, Hacienda nunca vio con buenos ojos la aplicación de estos gravámenes. En realidad, se trataba de incluir medidas en el plan de estabilidad que contentaran a la Comisión Europea y sirvieran para evitar la exigencia de nuevos ajustes. 

Ciudadanos anunció ayer que votará a favor de los Presupuestos Generales del Estado y se mostró satisfecho de haber logrado que las cuentas destinen 4.000 millones “a la clase media trabajadoras” y a las reformas para “modernizar España”. En concreto un primer bloque de 1.915 millones incluye 480 millones para la tarifa plana de los autónomos, el aumento del permiso de paternidad o 500 millones para el complemento salarial para jóvenes. En el bloque para “modernizar España” se contempla, por ejemplo, un plan de choque contra el fracaso escolar o planes de formación.

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