Por qué estas marcas son las más reputadas del mundo

Rolex, Lego, The Walt Disney Company, Canon y Google son las cinco empresas con más reputación del mundo. Así se desprende del último estudio del Reputation Institute, que además de establecer el ranking con las marcas más reputadas del planeta, además de las de España, intenta explicar las claves por las que una organización se convierte en más prestigiosa e ilustre que otra para los consumidores. Al top cinco mundial se le unen, por este orden, Bosch, Sony, Intel, Rolls-Royce y Adidas, que completan la tabla de los 10 preferidos.

Pero, ¿qué han hecho o hacen estas marcas para entrar en el selecto listado? La reputación de una empresa se mide, a grandes rasgos, por los sentimientos de las personas hacia ellas. Es, en definitiva, un activo emocional el que hace que una marca supere a otra. Por eso, conviene conocer cuáles son los elementos que conforman toda esta estructura. La admiración y el respeto, la reputación reconocida, una buena impresión y la confianza de marca son los cuatros pilares sobre los que se sostiene este constructo emocional.

Sin embargo, lo emocional, aunque parezca no tener una base material sólida, está definido por diferentes elementos racionales, que al fin y al cabo, son los que determinan en última instancia la reputación final de una empresa. Estos son el liderazgo, las finanzas, la oferta, la innovación, el trabajo, la integridad y la ciudadanía. Así, esta rueda de siete elementos, repercute de forma directa en las actitudes y comportamientos de los usuarios y, por ello, en los resultados del negocio.

Teniendo en cuenta todos estos datos, el top 10 de España lo componen, por este orden, Central Lechera Asturiana, Decathlon, Mercedes, The Walt Disney Company, Danone, Amazon, Sony, Michelín, Mahou-San Miguel y BMW. Sin embargo, subraya el citado informe, en la valoración de las compañías, no todos los elementos de la citada rueda valen lo mismo ni puntúan por igual. Por eso, mientras que la oferta del producto se erige como el factor determinante, siendo crucial en un 20,6%, otros aspectos como las finanzas de la organización, son menos determinantes, en un 11,2%. La integridad y la ciudadanía de las firmas, en un 16,4% y un 14,4% respectivamente, son también valores importantes, por encima de otros como el liderazgo o la innovación, que superan el 12%.

Por esa razón, es importante que aquella compañía que quiera sobresalir y brillar por su reputación, se centre en aquellos aspectos que están a su alcance y que puedan ser un punto diferenciador real para su marca. Central Lechera Asturiana, por ejemplo, pese a ser la número uno en el cómputo global, no destaca por la innovación de los productos, como sí ocurre en el caso de Google, Amazon, o Apple. La ganadora, sin embargo, sí se distingue en otras categorías, como la inversión en buenas causas y el respeto por el medio ambiente, o el cuidado por sus empleados y por el ambiente de trabajo. Google, en el puesto 16 del ranking español, destaca en la calidad de sus productos y servicios, pero no saca buenas notas en otros asuntos como la ética o la integridad. Por eso, como resalta el estudio, es importante que cada compañía se esmere en aquellos aspectos que puedan hacerla emerger y distinguirse frente a otras.

Más allá de estos datos, las organizaciones que operan en España recuperan los niveles de confianza del consumidor que tenían antes de que estallase la crisis económica. Además, dentro de todos los elementos diferenciadores y constructores de reputación, la integridad y la ciudadanía son las que más relevancia ganan respecto a años anteriores, conviertiéndose en la  segunda y tercera dimensión más importante para el usuario, por detrás de la calidad de los productos y servicios.  

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De los 18 mejores vinos del mundo, 15 son españoles

15 españoles son los ganadores de los premios Bacchus 2017, los galardones españoles más prestigiosos del mundo del vino, que han obtenido puntuaciones superiores a 92 puntos sobre 100. Entre los ganadores se encuentran seis generosos de Andalucía, un tinto de Castilla y León, un blanco de Castilla León, dos tintos de Rioja, tres blancos gallegos, un cava y un tinto catalán, a los que se han sumado referencias de Hungría, de Francia y de Eslovaquia. Estos vinos han sido elegidos entre más de 1.700 referencias nacionales e internacionales de 21 países, y han sido elegidos por 85 catadores expertos, liderados por 15 Masters of Wine. Este año, Italia ha sido el país invitado.

El presidente de la Unión Española de Catadores (UEC), Fernando Gurucharri, se ha mostrado “orgulloso” por el panel de cata que ha participado en la decimoquinta edición de Bacchus. Entre los 15 Master of Wine se encuentran responsables de compras de los monopolios de Finlandia y Noruega, de las principales cadenas europeas de distribución e importadores de países asiáticos, como Corea del Sur. Gurucharri ha recordado a Efeagro que los vinos españoles mejor puntuados en Bacchus, unos cinco, podrán aspirar, además, al premio Alimentos de España al mejor vino que organiza el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama).

“Durante casi una semana, Madrid ha sido la capital mundial del vino”, subraya el jefe de Unidad de la OIV, una de las organizaciones patrocinadoras del concurso.

Aquí va la lista de los 18 ganadores de la medalla gran Bacchus de oro:

  • Grans Muralles 2010 (D.O. Conca de Barberá) Bodegas Torres
  • La Trucha 2015 (D.O. Rias Baixas) Bodegas Grabelos
  • Guitian Fermentado en Barrica 2014 (D.O. Valdeorras) Bodega La Tapada
  • Mar de Frades 2014 (D.O. Rias Baixas) Finca Valiñas
  • Deutz Rose (Bodega Champagne Deutz)
  • Karpatská Perla 2015 (Eslovaquia)
  • Blanco Nieva 2016 Verdejo (D.O. Rueda)
  • Masia Segle XV Gran Reserva 2008 (D.O. Cava) Bodega Rovelláts
  • Pedro Ximenez Tradición VOS (D.O. Jerez) Bodegas Tradición
  • Faustino I Gran Reserva 2006 (D.O.Ca Rioja) Bodegas Faustino
  • Harveys Very Old Oloroso Blend Medium (DO Jerez) Bodegas Fundador
  • Mad Late Harvest 2014 (Hungría) Mad wine
  • Amontillado Pemartin (DO Jerez) Bodegas y Viñedos Díez Mérito
  • Lustau Oloroso VORS (DO Jerez) Emilio Lustau
  • Noé VORS (DO Jerez) González Byass
  • Oloroso Tradición VORS (DO Jerez) Bodegas Tradición
  • Solar de Estraunza Gran Reserva 2007 (DOCa Rioja) Bodegas Estraunza
  • Legaris Calmo 2011 (DO Ribera del Duero) Legaris-Codorníu Raventós

Bacchus 2017 ha contado con la participación de vinos de 21 países: Alemania, Argentina, Australia, Brasil, Chile, Eslovaquia, España,Estados Unidos, Francia, Georgia, Hungría, Italia, México, Perú, Portugal, Principado de Andorra, Repúbilca checa, Rumanía, Túnez, Turquía, Uruguay. El resto de premios -Medallas de Oro y Plata -se harán públicos este martes, según informa Efe.


 

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Té matcha, el alimento del que todo el mundo habla

Era uno de los secretos mejor guardados de Japón, pero la globalización es imparable, también para el té matcha. En el país del Sol Naciente se ha bebido este tipo de té desde el siglo XII, y anteriormente también se consumía en China, donde se establecieron los elementos clave de su producción, ya en el siglo VIII. Fueron los monjes chinos zen los que empezaron a moler las hojas en un mortero para luego mezclar el polvo con agua caliente. El batido de las hojas de té verde se convirtió en una pieza clave del ritual diario zen budista.

En Japón lo introdujo un monje japonés, Myoan Eisai, que lo descubrió en China a finales de la década de 1180, y viajó a su país con unas pocas semillas de esta planta. El matcha “es el elixir de los inmortales”, decía. A la vez que introdujo el budismo zen en Japón, promovió el consumo de matcha, que él consideraba una bebida importante para la meditación. Al final, los chinos cambiaron y prefirieron beber otros tés (oolong, pu-erh, negro), mientras que los japoneses se engancharon al té verde, convirtiendo el disfrute de esta bebida en todo un ceremonial.

Los monasterios zen en Japón adoptaron el movimiento matcha cuando los monjes comprobaron que los largos periodos de meditación se hacían más llevaderos cuando tomaban este tipo de té. Pronto traspasó los muros del silencio y empezó a formar parte de la vida cultural y artística de los nipones. Hacia finales del siglo XVI, gozaba de una gran popularidad en el país. Y fue en Kioto donde arrancó de verdad la producción de este tipo de té. A su favor tenía el clima, ya que es una región con pocas heladas y un viento suave pero constante. Hoy día, tal y como se señalan Louise Cheadle y Nick Kilby, fundadores de la empresa Teapigs y autores del libro El libro del té matcha (Libros Cúpula), la zona del sureste de Kioto es la más reconocida en cuanto a la calidad del producto que allí se recoge.

A Europa este tipo de té llegó en el siglo XVI, de la mano de los comerciantes holandeses que fueron a hacer negocios al país del Sol Naciente. Sin embargo, el Viejo Continente, al igual que China, eligió consumir otro tipo de tés. Dicen los expertos que es el alimento del siglo XXI, siguiendo las costumbres de los japoneses que han incorporado el té verde matcha a sus hábitos alimenticios, tanto en bebidas como en gastronomía. Se trata de un té fuerte, elaborado exclusivamente de hojas de té verde, la camellia sinensis, con un alto contenido en flavonoides naturales.

Una de las razones por las que es tan beneficioso para la salud es porque los arbustos se cultivan a la sombra, lo que aumenta su contenido en clorofila, que es lo que le confiere el color verde tan intenso. Las hojas se recolectan a mano y los tallos y los nervios se retiran, para proceder a molerlo hasta obtener un polvo muy fino.

Sigue siendo uno de los tesoros de Japón, aunque cada vez se consume más en todo el mundo, pero no solo como bebida sino como ingrediente en la alta cocina. Y va camino de convertirse en un producto de consumo masivo: sirva como ejemplo que Kit Kat y Oreo ya elaboran galletas y chocolates con té matcha

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