El precio de la electricidad sube un 96% en enero

Con los datos recién sacados del horno del operador del mercado, Omie, ya es posible ver una foto fija del fuerte repunte de los precios de la electricidad de enero que tanto han dado que hablar: Según la información ofrecida por el analista Francisco Valverde, la cotización del mercado mayorista de la electricidad ha cerrado este mes en una media de 71,49 euros MWh, lo que supone un 95,7% superior a la del mismo mes del año pasado, en que se registraron precios inusualmente bajos. 

También sobre la media de los últimos tres años, la subida ha sido significativa, de otro 76,2%. Teniendo en cuenta que estos precios son los que se aplican a la mitad (aproximadamente) de la factura de los pequeños consumidores acogidos al PVPC (más de 12 millones), estos tendrán que afrontar el pago de este aumento en las próximas semanas. Para un consumidor medio, con una potencia contratada de 4,4 kW y un consumo lineal de 3.500 kWh el coste añadido será de 73,9 euros, la más cara de los precios regulados en España, indican las mismas fuentes. Hasta ahora, el récord se registró en el primer trimestre de 2012 (incluidas las refacturaciones que se pudieran producir), con un incremento de 73,2 euros. 

Respecto al mes de diciembre, la factura sube un 8,3% y un 26,8% a la de enero de 2016. Todo ello ha propiciado un incremento del IPC del 3% en el mes, tal como ha informado el Gobierno.

Con una ola polar, que ha hecho subir el consumo de electricidad un 7,4%, según los datos que acaba de enviar REE; una situación anticiclónica (sin apenas viento y agua) los precios del pool se han disparado por el uso de gas natural para generación, que ha marcado fuertes precios del mercado marginalista. Aunque muchos lo han puesto en cuestión en las últimas semanas, el Gobierno se niega a reformar.

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El IPC se dispara al 3% y sube al ritmo más alto desde 2012

La inflación ha cerrado enero en el nivel más alto en más de cuatro años, desde octubre de 2012. El precio de la luz, que se ha disparado en el mercado mayorista y se ha trasladado a la factura, y las gasolinas explican el espectacular alza de 1,4 puntos solo en el mes de enero. 

Se trata de la cifra provisional que publica el INE al final de cada mes. El dato definitivo se dará a conocer a mediados de febrero, e incluirá ya la desagregación por categorías, es decir, cuánto de la subida de los precios corresponde a cada epígrafe.

Durante todo el mes de enero la electricidad ha marcado fortísimas subidas, ligadas en teoría a la meteorología y a algunos problemas de suministro de gas, además del parón en varias centrales de energía nuclear en Francia. En consecuencia, en el mercado mayorista ha rondado los 90 euros el Megawatio hora, datos que están en torno a un 100% por encima de los del año pasado a estas alturas.

Los precios del mercado mayorista suponen algo más de una tercera parte de la factura eléctrica, que a su vez tiene una repercusión del 3% en la cesta de la compra con la que se calcula el IPC, según las tablas del INE.

En paralelo, aunque el precio de los combustibles en los mercados internacionales no ha subido respecto al mes pasado y se ha mantenido por encima de los 50 dólares el barril de Brent, respecto al año pasado sube más del 50%, efecto que también contribuye al alza interanual de la inflación.

En términos mensuales, no obstante, los precios registran descensos respecto al mes de diciembre, debido a la temporada de rebajas. La bajada es muy inferior a la registrada otros meses de enero, como el 1,9%de 2016 o el 1,3% de 2013 o 2014.

El INE, además, ha apuntado que esta tasa adelantada está calculada teniendo en cuenta los cambios introducidos en la nueva base 2016, que se dará a conocer con detalle el próximo 15 de febrero. Con este cambio se trata de mejorar la representatividad de este indicador mediante cambios en la composición de la cesta de la compra y la actualización de la estructura de ponderaciones.

Previsiones rebasadas

Los resultados han cogido a contrapié a los analistas, que ya revisaron al alza sus previsiones ante el repunte de los precios en diciembre. La inflación cerró el pasado ejercicio en el 1,6%, impulsada por la subida de los carburantes y de la electricidad, y los analistas de Funcas revisaron al alza sus estimaciones iniciales, situando la inflación media en el 2,2% para todo 2017, mientras que el cierre de diciembre lo mantuvieron en una media del 1,3%. Aún revisadas, esas estimaciones se han visto superadas por la realidad. La senda trazada por los expertos auguraba que los precios crecerían un 2,7% anual y tocarían techo en febrero al llegar al 3% para posteriormente bajar hasta el 1,3%.

El documento de Funcas planteaba tres escenarios diferentes. El central es el descrito, con una subida anual del 2,2% y un cierre del año del 1,3%. El segundo, en el que se auguraba una subida del precio del petróleo hasta los 60 dólares por barril (actualmente está en 55 dólares), elevaba el incremento del IPC al 2,7% de media y al 1,9% a finales de 2017. El tercero, el menos probable por la evolución de los precios energéticos, contempla la posibilidad de que el precio del barril caiga a 45 euros, lo que llevaría a una revisión a la baja del IPC, con una subida media del 2% y un cierre del 0,6% en diciembre.

Presión sobre los salarios y las pensiones

Este repunte de los precios introduce aún más tensión en las negociaciones entre sindicatos y empresas para fijar las subidas de salarios pactados en convenio para este año. La patronal apuesta por subidas que en ningún caso superen el 1,5%, a lo que se podría sumar medio punto adicional por factores ligados a la productividad, mientras que la propuesta de los sindicatos propone una horquilla de subidas entre el 1,8% y el 3%. Tanto CC OO como UGT han anunciado movilizaciones si finalmente no se cierra un acuerdo.

Otro factor que puede precipitar las protestas sindicales es la revisión de las pensiones. Estas prestaciones ya están desligadas de la subida de los precios de consumo y su variación se fija en función de un indicador que establece que pueden crecer hasta medio punto más que la inflación, siempre y cuando no haya déficit en la Seguridad Social y no haya merma en los ingresos. El agujero actual supera los 15.000 millones de euros y todos los analistas cuentan con que el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, que ha servido para pagar a los funcionarios y a los pensionistas en situaciones de estrecheces presupuestarias, se acabará este año. En 2017, los jubilados verán incrementada su pensión en 0,25%, cuando los precios cerraron en el 1,6%, con lo que los sindicatos denuncian pérdida de poder adquisitivo. El Ministerio de Economía invierte la argumentación y toma el dato anual, que muestra una caída de precios de dos décimas, con lo que en realidad habrían ganado poder adquisitivo.

Diferencial de inflación

La consecuencia directa de la subida de precios en España es la pérdida del diferencial positivo de inflación respecto a la zona euro. Eurostat, la oficina estadística de la Comisión Europea, ha informado esta mañana que el lPC subió un 1,8%, lo que supone el dato más elevado desde 2013. En los últimos tres años, la inflacion ha subido menos en España que en el resto de la zona euro, lo que había propiciado un aumento de la renta disponible de los hogares y una ganancia de competitividad para las empresas frente a sus competidores exteriores. Ese diferencial positivo fue de seis décimas en 2014 y 2015 y de cinco décimas en 2016. El pasado mes de diciembre fue el primero en el que se volvió negativo (tres décimas) y en enero, si el dato avanzado del INE se confirma, la diferencia habrá subido a 1,2 puntos.

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Toshiba sube en Bolsa tras el interés de varios fondos por su negocio de chips

Toshiba tomó un poco de oxígeno en Bolsa este viernes. Las acciones de la multinacional japonesa subieron un 1,8%, recuperándose levemente del desplome del 16% sufrido en la víspera tras hacerse públicas informaciones que aseguraban que la devaluación de sus activos relacionados con la compra en 2015 de una compañía estadounidense de energía nuclear va a superar los 6.000 millones de dólares (5.620 millones de euros). Un hecho que agravaría seriamente la crisis financiera que atraviesa el gigante tecnológico, pues dejaría su hoja de resultados en negativo en su ejercicio en curso.

El tirón en la Bolsa de Tokio llegó tras conocerse los planes de la compañía para solicitar ayuda estatal y desvelarse más detalles sobre la venta de una parte de su negocio de chips de memorias flash, utilizadas sobre todo en smartphones.

El pasado miércoles Toshiba reconoció que está estudiando llevar a cabo una spin-off de ese negocio, cuyo valor total se estima entre 8.000 y 16.000 millones de euros. Los medios japoneses aseguraron entonces que el grupo estaba negociando vender en torno a un 20% de esa unidad a la empresa estadounidense Western Digital, pero este viernes trascendió que ya ha entablado también conversaciones con varios fondos de inversión y otras empresas tecnológicas.

En concreto, se citaron grupos como los fondos de capital privado Permira, Bain Capital y Silver Lake. Según fuentes consultadas por Reuters, habrá que ver cuántos fondos presentan una oferta finalmente y qué participación quieren tener, pues “probablemente querrán tomar la mayoría [algo que en principio Toshiba rechaza] o al menos un 33,4% que les daría poder de veto sobre las decisiones de la junta. Toshiba es actualmente el segundo mayor proveedor de memorias flash Nand del mundo, solo superado por Samsung Electronics, quien lidera este mercado.

Un alto ejecutivo de la multinacional japonesa, que declinó ser identificado, aseguró a la citada agencia que la operación con Western Digital (que compró en 2015 SanDisk en una operación valorada en unos 16.700 millones de euros) podría no ser una opción viable, ya que llevaría demasiado tiempo obtener el visto bueno de las autoridades de competencia. Toshiba planearía llevar a cabo la venta en marzo, cuando cierra su año fiscal. Según los analistas, esta operación resulta ser una de las pocas opciones que tiene la compañía –golpeada también por un escándalo de manipulación contable de 1.300 millones en 2016– para salir de su actual crisis. Pero no la única.

Escisión de otras ramas

La empresa también contempla la escisión de otras de sus ramas como la de energía nuclear, dentro de un proceso de reorganización de sus actividades destinado a mejorar su rentabilidad. Yhay medios japoneses que apuntan que la compañía habría pedido ayuda financiera al Banco de Desarrollo de Japón, de propiedad estatal, y que estudia otras opciones para mejorar su liquidez como una ampliación de capital con el respaldo de otras entidades niponas.

El ministro japonés de economía, comercio e industria, Hiroshige Seko, afirmó este viernes que el Gobierno “no está considerando por el momento” un plan de rescate para Toshiba, aunque añadió que “siguen de cerca” los pasos de su dirección, informó Efe.

Todas estas medidas –y la disposición de Canon a apoyar a Toshiba, según los medios locales– parecen haber elevado la confianza de los inversores en la viabilidad de la empresa, que el pasado ejercicio incurrió en pérdidas netas por segundo año consecutivo.

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