Así se declara por las cláusulas suelo

Entre las novedades de este año en la campaña de la renta aparece la declaración de lo que los bancos han devuelto a los afectados por cláusulas suelo en sus hipotecas. La Agencia Tributaria ha aclarado cómo debe tributar ese ingreso, después de que la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea determinara que hay que devolver la totalidad de lo cobrado de más en las cláusulas suelo abusivas.

Y el criterio es que esa devolución no es un ingreso sujeto a gravamen y no se integrará por tanto en la base imponible del IRPF. El contribuyente sí está obligado en cambio a actualizar, en función de esa devolución, la cuantía que se dedujo en la declaración de la renta de años anteriores por el pago de hipoteca. Así, quienes se dedujeron por la compra de su casa deberán devolver parte a Hacienda. El motivo es que la base de su deducción fue mayor que lo que debería por el efecto de la cláusula suelo.

La fórmula para devolver a Hacienda el dinero desgravado de más es a través de una declaración complementaria de la que ya se presentó en su momento, una para cada ejercicio. Es decir, si un contribuyente estuvo pagando cláusula suelo en los años 2013, 2014 y 2015, y el banco le ha compensado por cada uno de esos años –ya sea en efectivo o a través de otras medidas–, tiene que presentar una declaración complementaria por cada año.

El plazo de presentación de las declaraciones complementarias será el comprendido entre la fecha de la sentencia, laudo o acuerdo y la finalización del siguiente plazo de presentación de autoliquidación por este impuesto. Es obligatorio presentar estas complementarias y el contribuyente que no lo haga se expone a que la Agencia Tributaria pueda sancionarlo.
La Agencia Tributaria señala que la presentación de declaración complementaria a consecuencia de lo pagado de más por la cláusula suelo no supone en ningún caso sanción ni intereses de demora ni recargo alguno por dicha presentación.

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Los tipos de interés de los depósitos tocan suelo y ya suben

La subida es mínima (de apenas una centésima), pero es una subida. El tipo de interés medio de los nuevos depósitos de entre uno y dos años se elevó el pasado enero al 0,14% desde el 0,13% del mes anterior, según los datos del Banco de España.

Aunque leve, se trata del primer repunte en 14 meses durante los cuales las remuneraciones del ahorro han caído en picado. Así, no se había producido un incremento en la rentabilidad de los depósitos a medio plazo desde diciembre de 2015, cuando se alcanzó el 0,48% desde el 0,43% del mes previo. En aquel entonces únicamente fue un alto en el camino hacia nuevos mínimos históricos mes tras mes. De hecho, 2016 se recordará como un annus horribilis para las remuneraciones por la política de tipos cero del Banco Central Europeo (BCE). Pero esta vez la subida, que coincide además con el inicio del año 2017, podría interpretarse como un punto de inflexión teniendo en cuenta que los tipos de la deuda a largo plazo tienden al alza (el bono español a diez años ronda el 1,9%) y que la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos ha iniciado la escalada del precio oficial del dinero que el Banco Central Europeo (BCE) podría no tardar en replicar.

En los plazos más largos, de más de dos años, destaca también que el interés medio de los depósitos se mantuvo en el 0,07% en enero tras bajar en diciembre desde el 0,11%. Por el contrario, en las imposiciones hasta un año el tipo medio se redujo del 0,10% a un nuevo mínimo de 0,08%, y en el caso de las cuentas a la vista, ha pasado del 0,06% al récord del 0,05%.
El portavoz de la Asociación Bancaria Española (AEB), José Luis Martínez Campuzano, sostiene que “la política monetaria actual es considerada por el BCE como excepcional y limitada en el tiempo, por lo que tiene sentido considerar que ocho años después del inicio de la crisis se debería considerar una estrategia para la normalización”. Campuzano argumenta que “los datos económicos de la zona euro están mejorando, parece superado el temor a la deflación y la financiación aumenta y con condiciones muy favorables”.

Es cierto que las expectativas del mercado ya han cambiado. Tras la última reunión del BCE a principios de marzo, los analistas creen que a la política acomodaticia le queda menos tiempo y el primer aumento de los tipos en la eurozona podría adelantarse incluso al año que viene o comienzos de 2019. Es por eso que la mayoría de expertos opinan que hasta que se produzca ese movimiento, que los más atrevidos auguran para marzo de 2018, los tipos de los depósitos se situarán en niveles muy similares a los actuales, aunque no se descartan “levísimas” subidas, dejando atrás los mínimos de 2016.

Para Alejandro Núñez, analista de XTB, “el repunte que ha habido simplemente se debe a la confianza que Mario Draghi ha transmitido al afirmar que no va a haber más bajada de tipos de interés, lo que transcribe en una mayor confianza en los mercados y principalmente en el sector financiero”. Por ello, cree que a lo largo de este año las rentabilidades de los depósitos estarán en los mismos niveles que ahora, “por lo que no habrá subidas hasta que no finalice el BCE el QE en Europa”. En opinión del experto, “a mediados del 2018 será el momento donde realmente se aprecie una subida de dichas rentabilidades”, y añade que “el punto de inflexión radica única y exclusivamente en la inflación en Europa, que al alcanzar el 2% anual, presionará al BCE a subir los tipos de interés”.

Desde el portal de finanzas Helpmycash.com indican que “para que mejore la situación para los ahorradores tradicionales, deberán esperar hasta 2018, como mínimo”, y apuntan que “lo más probable es que en 2017 los bancos sigan apostando por productos de inversión con más riesgo, como depósitos estructurados o fondos de inversión”.

Por su parte, Francisco Marín, presidente del comité de servicios asociados de EFPA España, sostiene que “sí se ha producido un punto de inflexión porque la idea del dinero barato va a empezar a desaparecer y ahora se van a empezar a ver levísimos repuntes de los tipos de los depósitos”. El inicio del fin de los estímulos expansivos el BCE será una realidad en los próximos meses, lo que supone la antesala a la subida de los tipos, lo cual favorece la mejora de los márgenes bancarios.

Marín pronostica que a partir de ahora “la tendencia no será a la baja pero no será acusadamente al alza”, y en España se va a ver un “intento de captación del mercado” con ofertas de enganche en torno al 0,5% y el 1%. Con todo, el experto subraya que las remuneraciones de los productos de ahorro se situarán por debajo de la inflación.

Así, a la espera de conocer cuál será la tendencia de las remuneraciones en los próximos meses, y si en 2017 se dejarán atrás los tipos mínimos en los depósitos a plazo fijo, los ahorradores tradicionales tienen que tener claro que sin riesgo es difícil encontrar rentabilidades muy por encima del 1% TAE. Actualmente, los depósitos más rentables que superan ese umbral son a largo plazo.

Es el caso del Depósito Facto de Banca Farmafactoring a cinco años al 1,50% para inversiones desde 10.000 euros. A 36 meses, paga un 1,40% y a 12, meses, un 1,25%. Por su parte, Banco Finantia Sofinloc (BFS) ofrece un 1,05% TAE a 25 meses, un 1,25% a 36 meses y un 1,35% a 60 meses para importes a partir de 50.000 euros. Un 1,35% TAE a tres años ofrece Crédit Agricole Consumer Finance a partir de 5.000 euros. Y por depositar el dinero 14 meses, WiZink paga un 0,90% TAE.

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El precio del suelo ya da señales

Cuando el sector inmobiliario residencial está libre de crisis y se desarrolla a velocidad de crucero repite un esquema circular que se retroalimenta. Al empezar a subir el precio del suelo sube el precio de la vivienda, y eso hace que se revalorice más el precio del suelo, lo que desemboca indefectiblemente en nuevas alzas en las casas. La recuperación del sector ha comenzado a replicar de nuevo esta rueda, según se desprende de la estadística de los precios de suelo urbano en el pasado año que acaba de publicar el Ministerio de Fomento. Los datos señalan un encarecimiento medio de los solares que se vendieron el ejercicio pasado del 13%, respecto a un año antes. Una subida que, conforme a la fórmula tradicional, anticipa nuevos repuntes en las viviendas a estrenar. Y las subidas más altas se están registrando ya, en lógica con la mayor demanda, en las zonas que registran más operaciones. Es sobre todo en las grandes urbes, con Madrid y Barcelona a la cabeza, pero en general en las ciudades de más de 50.000 habitantes, donde la demanda de esta clase de inmuebles ha empezado a ser mayor que la oferta disponible. Es esperable que la larga y profunda crisis haya servido para algo a la hora de perfeccionar el mercado, aunque solo sea para recordar con qué velocidad se inflan las burbujas en este sector.

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